Tu trabajo es la fuente de sustento de tu familia.Es aquello a lo que dedicas tus esfuerzos para lograr, al final del día llegar a tu casa con la satisfacción de haber cumplido.
Todas las personas dedicamos la mayor parte del día a nuestros trabajos.
¿Qué sucede cuando el trabajo se convierte en el centro de nuestra atención, y desplaza todo lo demás?
¿Qué pasa cuando quedas desocupado? ¿Buscar trabajo pasa a ser nuestro trabajo?
En el ritmo actual, puede suceder que se afecte tu estado de animo, que el trabajo o su falta invadan tu familia.
En estos días encontré varios amigos ante este riesgo, de estos encuentros nació esta publicación.
No pierdas el eje de tu vida.
Tus hijos te necesitan, eres lo más importante de sus vidas.
Vuelve a planificar, recupera los espacios de diálogo, en el matrimonio primero y luego con los hijos. (Para dialogar, primero hay que escuchar al otro)
No te dejes vencer por la desesperación, tampoco creas en el espejismo del materialismo.
Cuida tu salud, tu familia merece que estés sano.
Preparate para recuperar el tiempo lento de la vida para contemplarla, valorarla y dar gracias por lo que tenemos, por lo que somos.
Al ver con calma y dar el verdadero valor a las cosas, sabrás como superar los momentos difíciles que te sucedan.
Recuerda que en el balance final no te preguntarán cuanto dinero llevaste a casa, no se interesarán por los juguetes que compraste.
Tus hijos recordarán el tiempo que les dedicaste, ese cuento que leyeron juntos, ese partido de futbol, ese paseo en bicicleta.
Porque tú eres lo más importante para ellos y no las cosas, por más valiosas que parezcan.
Gracias.
sábado, 29 de septiembre de 2007
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